El verdadero líder también rescata
El verdadero líder también rescata

Mi mamá estaba capacitando empresarios en Barrancabermeja cuando entró la guerrilla al salón.

Ella representaba un organismo mundial, de los más importantes y poderosos.

Pero ese día un “comandante” la llamó con nombre propio y le advirtió que se llevaría a varias personas que estaban como asistentes.

Ella no pudo hacer nada más que parar la clase.

Inmediatamente mi mamá llamó a su jefa, (una sueca buenavida que se la pasaba en el spa gastándose la plata de los proyectos en masajes) para que la sacara de ahí porque la cosa se estaba poniendo compleja.

La tipa le negó la ayuda.

A mi mamá le tocó escabullirse con ayuda de la iglesia de la zona. Sin esa ayuda, muy probablemente la hubieran secuestrado.

Yo tenía 12 años (gobierno Pastrana). La esperaba sola en la casa.

La sueca nunca supo lo que fue ese día. O sí supo y no le importó. Lo que sí hizo fue adjudicarse el crédito del proyecto que salió muy bien y  ¡a seguir tomando champaña!

Eso es lo que hacen ciertos jefes: desaparecen cuando el trabajo se pone difícil de verdad, y aparecen cuando hay mérito que repartir.

Mi mamá salió, sacó el proyecto adelante y nunca hizo escándalo de nada.

Yo la miraba sin entender de lo que era capaz. Ahora sí entiendo.

Los equipos no necesitan jefes que tomen champaña. Necesitan alguien que conteste el teléfono cuando la guerrilla entra al salón. 

Saludos Cordiales,
D.

- Daniela López Ochoa

El verdadero líder también rescata

- Daniela López Ochoa

Mi mamá estaba capacitando empresarios en Barrancabermeja cuando entró la guerrilla al salón.

Ella representaba un organismo mundial, de los más importantes y poderosos.

Pero ese día un “comandante” la llamó con nombre propio y le advirtió que se llevaría a varias personas que estaban como asistentes.

Ella no pudo hacer nada más que parar la clase.

Inmediatamente mi mamá llamó a su jefa, (una sueca buenavida que se la pasaba en el spa gastándose la plata de los proyectos en masajes) para que la sacara de ahí porque la cosa se estaba poniendo compleja.

La tipa le negó la ayuda.

A mi mamá le tocó escabullirse con ayuda de la iglesia de la zona. Sin esa ayuda, muy probablemente la hubieran secuestrado.

Yo tenía 12 años (gobierno Pastrana). La esperaba sola en la casa.

La sueca nunca supo lo que fue ese día. O sí supo y no le importó. Lo que sí hizo fue adjudicarse el crédito del proyecto que salió muy bien y  ¡a seguir tomando champaña!

Eso es lo que hacen ciertos jefes: desaparecen cuando el trabajo se pone difícil de verdad, y aparecen cuando hay mérito que repartir.

Mi mamá salió, sacó el proyecto adelante y nunca hizo escándalo de nada.

Yo la miraba sin entender de lo que era capaz. Ahora sí entiendo.

Los equipos no necesitan jefes que tomen champaña. Necesitan alguien que conteste el teléfono cuando la guerrilla entra al salón. 

Saludos Cordiales,
D.

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