Una contratación buena
no debería ser compleja
Una contratación buena
no debería ser compleja
Una de las contrataciones más complejas que tuve entregaba trabajo impecable.
También era la persona que más energía me consumía como líder.
Cada decisión requería validación. Cada tarea nueva generaba una llamada de 30 minutos.
Las primeras veces que llegó llorando a los 1-1, lo asumí con calma, con comprensión, le pasa a cualquiera.
Pero cuando se volvió la dinámica de cada semana, dejó de ser empatía y se convirtió en agotamiento.
Además, esta persona tenía el territorio con menos carga del equipo y era donde yo más horas invertía. Yo terminaba esas sesiones y tenía que ir al gimnasio a correr 4km para descargarme.
Llegué hasta a quitarle carga y asumirla yo para evitar este desgaste. (pésima idea)
El output era bueno. El costo, altísimo.
Aprendí que en entornos que operan con alta autonomía, no es suficiente contratar talento y ya.
Tienes que contratar talento que se autogestiona y se autorregula. Uno de jefe no puede convertirse en psicólogo todo el tiempo y menos en problem solver 24/7.
Uno contrata un buen equipo precisamente para delegar.
La pregunta no es "¿puede hacer el trabajo?". Es "¿puede hacer el trabajo sin que yo esté ahí sosteniendo cada paso?"
Seguramente a los micromanagers les encanta este perfil difícil que hace buenas entregas.
A mí nunca me funcionó.
Saludos Cordiales,
D.
- Daniela López Ochoa
Una contratación buena
no debería ser compleja